Bueno señor Chivite y señor Puras (por llamarles de alguna manera) acabo de oir en el telediario que no apoyarán a NaBai en el ayuntamiento de Pamplona, porque a NaBai también le tiene que apoyar ANV. Una gran decepción, pensaba que iban a tener algo más de valor. Muchos éramos los que pensábamos que todo esto podría tener una salida mejor, pensábamos que eran el cambio que necesitaba el Partido Socialista, pero una vez más nos hemos equivocado o nos han hecho equivocarnos. La dignidad del Señor Torrens le debería llevar a dimitir de su acta de Concejal, bueno si la tiene, que creo que no, que se abstendrá en la votación del sábado, como el resto de sus compañeros, simples marionetas en el juego político. Pero como el tiempo lo borra todo, seguramente en 1 semana, un mes o un año, no tiene importancia, estarán votando junto a ANV propuestas para Pamplona, y en ese momento no les importará lo más mínimo, seguramente la ciudadanía les pasaremos factura a todo el PSOE en Navarra, pero bueno, a ustedes como al UPPN eso por el momento no les importa, en marzo del año que viene, volverán a decir que si esto o aquello, pero sinceramente, nos veremos las caras muy pronto frente a las urnas. Sin nada más que contarle a esos polimarionetas, le mando un fuerte abrazo a Uxue y a todos los que intentamos que día a día vuelva la democracia a nuestra tierra.
Azparrenea
ACUERDO ADOPTADO POR LA COMISIÓN EJECUTIVA REGIONAL DEL PSN-PSOE SOBRE COMPOSICIÓN DE AYUNTAMIENTOS
La comisión Regional del Partido Socialista de Navarra-PSOE, reunida en Pamplona en la tarde de hoy lunes, 11 de junio, ha adoptado el siguiente acuerdo:El próximo día 16 se celebrarán en todos los ayuntamientos las sesiones constitutivas de las nuevas corporaciones, así como la elección de alcalde/sa. En muchos ayuntamientos, dado que no existe un grupo con mayoría absoluta puede ser oportuna la formalización de alianzas, pactos o acuerdos políticos, al objeto de garantizar la gobernabilidad. Es por ello por lo que esta Comisión Ejecutiva Regional establece las siguientes pautas de obligado cumplimiento:
La CER se suma al acuerdo nacional que con fecha de 6 de junio el PSOE ha suscrito con IU, en virtud del cual ambas formaciones nos comprometemos a garantizar en toda España el apoyo mutuo para lograr la elección de alcaldes/as de la lista más votada de IU o PSOE en el municipio, bien a través del apoyo expreso o la abstención, en su caso, en el pleno de investidura. Todo acuerdo político y apoyo debe de realizarse salvaguardando la coherencia ideológica y programática y realizarse con partidos políticos o grupos municipales de indubitada lealtad constitucional y manifiesto rechazo del terrorismo.El Grupo Municipal Socialista no aceptará, a ningún efecto, voto alguno de ANV ni apoyará alternativa alguna a la Alcaldía que dependa de forma decisoria del voto de ANV.
En todo caso, manifestamos el rechazo a cualquier pacto o entendimiento con la formación ANV en aquellos ayuntamientos en donde, por ser legales sus candidaturas, hayan obtenido representación municipal. La legalidad de una formación política no implica necesariamente, que deba ser aceptada como nuestro interlocutor político, ni mucho menos como idónea, para compartir acuerdos de gestión.Estimamos inaceptable, y por lo tanto rechazamos, toda combinación política en la que para alcanzar la alcaldía, ya sea para un candidato/a socialista o para terceros, sea preciso el voto de ANV. En dicho supuesto los concejales del Grupo Socialista deberán abstenerse, no concurriendo ni presentando candidatura, ni votando, ni apoyando operaciones políticas, pactos o acuerdos tendentes a dicho eventual objetivo.
20 AÑOS DE MALA LEY
Hoy, 15 de diciembre de 2006, se cumplen 20 años desde que el Parlamento Foral aprobó la Ley del Vascuence. Podía haber sido un gran día para las personas vascoparlantes de esta comunidad. Era la primera vez que Navarra elevaba el euskara a rango oficial. Sin embargo, nuestras expectativas se vieron frustradas. A pesar de algunos aspectos positivos evidentes, en general la ley que salió del Parlamento acabó caracterizándose por su mezquindad y falta de altura de miras, además de imponer una zonificación discriminatoria para ciudadanas y ciudadanos.
Conocemos la historia de estas dos últimas décadas. Durante los primeros años, la aplicación de la ley trajo como consecuencia mejoras en diferentes parcelas, si bien no todas las que hubieran sido deseables:esta ley trazó caprichosamente unas líneas divisorias que hoy no tienen sentido, mugas internas que en estos 20 años han producido injusticias y agravios.
Desde hace seis años la política vascófoba se ha impuesto en los gobiernos de UPN al principio y de UPN-CDN después. Sanz y Barcina, Corpas y Pegenaute se han empeñado en extender a todas las instancias su pretensión de relegar a la lengua vasca a la marginalidad geográfica y social. Han hecho todo lo que ha estado en su mano para que triunfara, también en el plano lingüístico, la Navarra monocolor con la que sueñan. No lo han logrado por completo, y ello es fruto del esfuerzo, la imaginación y la perseverancia de euskaldunes y euskaltzales. Si en estos últimos tiempos han tenido que hacer marcha atrás en algunos temas, se lo debemos a nuestra capacidad de resistencia y al apoyo que nos ha brindado una buena parte de la sociedad navarra.
Sin embargo, no es la situación en la queremos estar. Creemos que ya es hora de vivir en nuestra tierra como euskaldunes sin tener que ser continuamente agredidos por ello. No pedimos más que lo que ya tienen las personas castellanoparlantes. Si desde el punto de vista lingüístico Navarra se conforma de modo plural, la legislación y las instituciones deben reflejar esa pluralidad. Ya sabemos que el cambio no puede producirse de la noche a la mañana. Pero necesitamos un gobierno que dé pasos resueltos y efectivos en esa dirección. Y lo necesitamos ahora. No mañana ni pasado.
Se nos ha venido acusando de utilizar el euskara como arma partidista. Nos lo echa en cara la misma gente que ha intentado borrar la lengua vasca de la vida pública. En Nafarroa Bai queremos desterrar cualquier partidismo en torno a la lengua. Lleguemos a un consenso sobre el euskara. Fijemos unas líneas políticas maestras que puedan mantenerse por encima de cambios de gobierno. Y establezcamos de forma definitiva unos principios intocables, como son los de igualdad, voluntariedad y respeto a los derechos lingüísticos de toda la ciudadanía. Consecuencia de todo ello sería una política lingüística diferente, dotada de recursos económicos suficientes para incidir eficazmente en la administración, la enseñanza, la vida social y los medios de comunicación.
La ley debe servir de elemento integrador y acogedor con las diferentes realidades lingüísticas que existen en Navarra. El plurilingüismo es un valor en alza en el conjunto de sociedades occidentales. Euskara y castellano. Ambas son lenguas propiasde Navarra. Y por ello pedimos idéntica consideración para ambas. Empezando por otorgarles el mismo estatus legal en el mismo Amejoramiento. Y haciendo lo propio en la Ley del Vascuence. Porque si algo han enseñado estos 20 años es precisamente eso: que necesitamos una nueva ley que proteja nuestros derechos. A diferencia de lo que ocurre ahora, todas y todos tenemos un sitio en la Navarra que pretende Nafarroa Bai.
RECONOCER que lo que necesita Pamplona es un cambio en las formas y en los hechos es reconocer que nadie tiene un proyecto milagroso o predestinado, sino que la ciudad la debemos construir todos desde el diálogo, y que al gobernante se le debe exigir capacidad, pasión política y el más estricto sentido común.
No a la ciudad de la regencia
Desde estas premisas, hechos y formas, veo una ciudad quebrada, partida en dos, gobernada en los gestos del siglo XIX, vetusta, que se quiere sea provinciana, una ciudad gobernada desde la regencia. Una ciudad transformada desde las soluciones para las megalópolis, en aquellas ciudades que han desbordado lo humano y parchean a golpe de obras su impotencia para dar dimensión de entorno urbano a la medida de las personas.
Nos han transformado Pamplona sin la voluntad de los ciudadanos, sin saber hacia dónde nos llevan los cambios. Pero, lo que es más importante, nos han hurtado el debate, el diálogo, la participación en este proceso. Sin embargo, yo tengo otra Pamplona en la memoria, yo sí recuerdo otra Pamplona. Y ahora, en 2007, lo que toca es situar a Iruñea en su verdadera dimensión de ciudad que, por cierto, sigue estando en los baremos ideales reflejados en todos los estudios de la Unesco.
Mirar al exterior y abrir la ciudad al futuro
¿Por qué no seguir algunas de sus recomendaciones, perfectamente aplicables a Pamplona?
La Ciudad Creativa. ¿Ambicioso, extemporáneo? No. Tenemos los mejores cimientos si sabemos recuperarlos para la ciudad; contar con los talentos -y los hay en buen número- que, fuera e incluso dentro de las murallas de la regencia, han sabido escapar a las limitaciones y han hecho de Pamplona, de Iruñea, seña de creatividad en el mundo. Y por supuesto, ¡sin exclusiones! Cultura y exclusión son términos antagónicos.
No puede pasar un año más: Iruñea necesita de la genialidad de la creación artística: falta arte en nuestras calles, música en las avenidas mucho más allá de dejarlas encerradas en un baluarte.
Propone también la Unesco el programa MOST, que ya desde 1994 ofrece soluciones a problemáticas del entorno urbano en cuatro áreas bien definidas: desarrollo urbano y transformaciones sociales, sostenibilidad social y distritos históricos, gobierno urbano y participación, y desarrollo de capacidades de profesionales urbanos. Y en este último punto sí quiero reivindicar la necesidad de poner en valor y recuperar la capacidad de ejercicio de los funcionarios municipales, que debe ser un objetivo prioritario.
En tercer lugar, Pamplona no puede volver a ser ni ajena ni insensible al programa de Unesco de Ciudades por la Paz. Con los ecos aún recientes del último atentado de ETA, una ciudad especialmente golpeada por el terrorismo necesita actuaciones concretas, efectivas y ambiciosas para hacer posible la convivencia en paz. Debemos apostar por iniciativas municipales que contribuyan a reforzar la cohesión social y mejorar las condiciones de vida de los barrios con dificultades de desarrollo para una verdadera convivencia urbana. En 2007 nuestro objetivo debe ser la desaparición de todo tipo de violencia en el entorno urbano.
Podemos hacer otra ciudad
Si en algo han sido negativos estos años de proyecto ya agotado, probablemente sea en haber mermado nuestra convicción en las posibilidades que Pamplona tiene como ciudad de vanguardia y progreso social. Sólo nos ha quedado el orgullo de sentirnos pamplonesas y pamploneses el 6 de julio y, la verdad, un solo día al año no es nada. Podemos hacer de Pamplona otra ciudad:
Una ciudad para la participación . Primero, para hacer el diagnóstico de la ciudad, qué necesitamos, qué nos falta… Participación para pulsar mucho más que cada cuatro años los deseos, la voluntad de la ciudadanía. Utilizar al máximo las Tecnologías de la Información y la Comunicación para favorecer el e-gobierno, haciendo la administración municipal mucho más cercana, fácil y eficaz. Y mucho menos gravosa. Porque también tenemos que cuestionarnos el modelo de financiación municipal, la fiscalidad y, por supuesto, la formulación presupuestaria.
Y para todo ello la herramienta es clara: un estatuto de participación del ciudadano, cuyo objetivo fundamental será garantizar el ejercicio real y efectivo de los derechos individuales de los ciudadanos. No podemos aceptar que el único diálogo que nos permiten después de votar sea presentar una denuncia en dependencias municipales. Podemos hacer una ciudad a la medida de las necesidades de las personas, porque son ellas las que deben marcar sus expectativas para hacer de Pamplona una ciudad para disfrutar.
Y por lo tanto, podemos hacer una ciudad para la mujer , para los mayores, para los jóvenes; porque no tienen los mismos problemas, pero sí deben encontrar en la misma ciudad la respuesta social a sus necesidades.
Una ciudad accesible con una red de transporte público acorde con las exigencias intermodales de la comarca y la ciudad. Un transporte mucho más versátil, ajustado a las necesidades de las personas y sus ocupaciones. Y que aproveche las herramientas que en torno al sector automovilístico tiene Pamplona: ¿Por qué no un cluster del transporte público en torno a Landaben?
Accesible, también, en su política de vivienda: vivienda social. VPO, sí; pero ni es suficiente ni siempre se aplica correctamente. Lo saben bien las ONG implicadas en la lucha contra la pobreza. Hagamos posible un uso democrático y no recaudatorio del suelo.
Podemos hacer una Pamplona que aproveche todas sus posibilidades en el terreno de la gestión del conocimiento: Una ciudad de la salud (centros hospitalarios, clínicos y de investigación; universidades; industria del medicamento), con capacidad de ser referencia internacional, recuperando también el ámbito público.
La ciudad trilingüe, que nuestras generaciones más jóvenes se beneficien de nuestra riqueza lingüística, la que da el poder hablar euskara -una de las más antiguas herramientas de expresión humana-, castellano -una de las lenguas más extendidas en el planeta-, e inglés -la primera lengua de la comunicación internacional-. ¿Cómo negarles a nuestros hijos la posibilidad de vivir en el entorno privilegiado de una Pamplona trilingüe? Hagamos de la lengua un patrimonio de todos, y de Pamplona su mejor escenario de convivencia.
Una ciudad para disfrutar
Podemos hacer una Pamplona sostenible medioambientalmente, respetuosa con su patrimonio de jardines y parques, pero también con el patrimonio natural que la rodea. Recuperemos la Pamplona que fue durante décadas: la ciudad de los parques . Un espacio urbano natural estructurado; un recorrido que invite a caminar; un revulsivo verdadero a la imposición del uso del coche promovido desde una política desproporcionada de culto al parking. Plantemos árboles y no plazas de aparcamiento, porque con ello estaremos educando a nuestros hijos en el sano hábito de caminar. Y resolvamos sus problemas de transporte desde soluciones públicas.
Ésta es, a grandes rasgos, mi idea de ciudad, la que quiero para mi hijo y para mis padres; la que ellos conocieron hace 70 años y la que conocerá mi hijo dentro de otros 70. La vieja y la nueva Iruñea. Pero no es una idea cerrada, no vale ni más ni menos que la que tienen otros miles y miles de pamplonesas y pamploneses con los que quiero contar. Y ahora vendrán los agoreros, para desprestigiar y alarmar una vez más con el mito de Alicia. Pero esta vez sus miedos, el miedo a perder el poder para su uso particular es fundado porque enfrente, al deseo firme de muchos le acompaña la capacidad que entre todos tenemos de hacer una ciudad para disfrutar.
Podemos hacer de Pamplona la ciudad que queremos. Hagamos de 2007 el año para cambiar Iruñea.
(*) Uxue Barkos
Se entiende la ansiedad de quienes se encuentran implicados en el proceso de normalización de Euskal Herria, cuando el paso de los días no trae modificaciones en la situación de tensión permanente en que vive nuestro Pueblo. Se habla del proceso de paz como si ésta pudiera derivarse del simple mantenimiento de conversaciones entre quienes se han erigido en los interlocutores más importantes de las partes, en nuestro caso el Gobierno Español y la organización armada E.T.A.. La frustración social generada por la falta de resultados concretos, que puedan abrir una nueva perspectiva al sufrimiento colectivo, se traduce de manera inmediata en pesimismo y temor de que el inactivado proceso pueda romperse antes de iniciarse. A decir verdad, no deberíamos tener demasiadas expectativas de que a medio plazo se produzcan novedades destacables.
Podríamos afirmar que nos encontramos en una fase descendente -una depresión- dentro de lo que será probablemente un largo proceso con frecuentes altibajos, en los que el desánimo sucederá a la esperanza. Cuando me refiero a largo proceso quiero dar a entender que la paz no puede ser otra cosa que la satisfacción de las expectativas sociales en relación a los problemas históricos que se han manifestado a lo largo de siglos en el presente enfrentamiento entre España y Navarra -Euskalerria- Por el momento los protagonistas quieren ser el Gobierno español y la organización armada E.T.A.. El Gobierno español asume la representación del conjunto nacional español, en tanto la misma E.T.A. habla por sí misma con un apoyo social de ciertos sectores de la sociedad vasca difíciles de delimitar. El Gobierno español tiene varios objetivos; el primero consiste en dirigir la situación general de tal manera que no tenga lugar en manera alguna un proceso que pueda a la larga abocar a la independencia de Navarra. Desde luego, E.T.A no se encuentra en condiciones de imponer a España el inicio de tal proceso. El otro objetivo perseguido por el Gobierno español es de una practicidad más inmediata. Persigue conseguir la disolución de E.T.A. haciendo las mínimas concesiones de entrada, como puede ser la resolución del problema de los presos.
También busca el Gobierno español no tener que hacer concesiones importantes en el terreno de transferencias de carácter político que puedan consolidar una base de autogobierno sólido; futuro instrumento que en su caso podría facilitar el paso a la independencia. Por lo que se refiere al primero de estos dos objetivos, es claro que la colectividad nacional española coincide con la perspectiva de su Gobierno y en esta materia no es más radical el P.P. que el P.S.O.E.. Si algo conoce bien el viejo franquismo es que los socialistas son tan nacionalistas españoles como los que más. Otra cosa es la situación enojosa en la que se encuentra el P.P. ante el temor de que sus competidores sean capaces de resolver una situación en la que ellos fracasaron tan estrepitosamente por su pertinacia en la utilización de las viejas formas de la Dictadura franquista.
En su estrategia dirigida a alcanzar la rendición de E.T.A., los actuales responsables políticos del Estado español se han permitido el lujo de no hacer ningún gesto de disensión. Más aún, han llevado a la izquierda abertzale, en tanto que fuerza que se reclama más próxima a los planteamientos de la organización armada, al límite de su capacidad de condescendencia, mediante las agresiones judiciales y administrativas de que ha sido objeto el mundo abertzale en general. Probablemente el Gobierno español no busque la ruptura de la tregua, pero sí desgastar la capacidad de resistencia de la Organización armada y exasperar a quienes confían en que se llegue a un acuerdo más inmediato de una posible negociación entre las partes implicadas. La posibilidad de una ruptura de la tregua colocaría en una apostura incómoda a E.T.A. y el Gobierno español demostraría a los españoles capacidad de no ceder. La ventaja más clara para el mismo Gobierno puede ser la posible debilidad de E.T.A. en el momento presente, acrecentada con la frustración de los sectores abertzales que desean el final de la lucha armada como estrategia válida en la actualidad. Un previsible incremento de la tensión, derivada de un desenlace fatal, por ejemplo, en el caso de De Juana Chaos y otros episodios no tendrían mayor trascendencia a medio plazo. El esfuerzo movilizador que seguramente se promovería sería pronto reabsorbido y los platos rotos los pagaría la izquierda abertzale, en tanto el desánimo ganaría a los sectores soberanistas que confían en una solución. Con tales datos parece improbable que se llegue en corto plazo a ninguna decisión. El Gobierno español tiene en sus manos las más importantes bazas, mientras E.T.A juega apremiada por el tiempo, situación esta propicia a decisiones inadecuadas. Parece difícil que la organización arranque a España concesiones apreciables, en tanto la premura por obtener resultados se puede traducir en fórmulas de rendición, en mayor o menor medida encubiertas. Tampoco parece probable esta alternativa.
Se impone la necesidad de plantear un cambio de perspectiva. Un cambio que permita a las fuerzas soberanistas tener autonomía de movimientos. Hasta el momento actual estas fuerzas no se han mostrado capaces de intervenir, por centrarse el interés fundamental del proceso en el mismo protagonismo de E.T.A.. Se ha insistido tanto en la imagen de la paz como el simple desarme de la Organización que la perspectiva de la cuestión ha quedado totalmente descentrada. En principio parece claro que contemplamos la consecución de la paz como resultado de un largo proceso que modifique en profundidad las actuales coordenadas en las que se localiza el contencioso que España mantiene con Navarra -Euskal Herria-. Pero si se cuestiona el protagonismo que pretende mantener E.T.A. como fuerza más relevante de la lucha nacional, es obligado que el conjunto de fuerzas soberanistas modifiquen igualmente sus estrategias actuales. La legitimidad para erigirse en portavoz de Nuestro Pueblo quizás no corresponda a una opción que reclama la solución armada, pero tampoco puede atribuírsela quien la ha obtenido mediante mecanismos diseñados por el adversario nacional, como es en nuestro caso España. Éstos podrán representar con mayor o menor fidelidad la realidad social, aunque son inadecuados como instrumento para la reconstrucción nacional. Se entiende que se actúe con sentido práctico, porque no es siempre factible cuestionar la fuerza de las cosas y desbordar una situación política que nos viene impuesta por nuestro adversario. No obstante el prurito por mantenernos siempre dentro de la legalidad imposibilita avances en serio. La legalidad es la capacidad de los fuertes de imponer la arbitrariedad sobre los débiles; lo pone de manifiesto el sistema institucional español todos los días.
Estos datos hablan por sí mismos de lo inadecuado de las estrategias soberanistas actualmente vigentes. La situación está lejos de ser madura. Es importante que no se den pasos atrás, pero también conservar la calma. En definitiva la capacidad de aguante puede ser de momento nuestra mejor baza frente a la provocación. Firmeza y capacidad de análisis con el fin de obviar las disensiones que responden a motivos de protagonismo por parte de fuerzas y líderes y conseguir el consenso de todos sobre la estrategia adecuada.
Mikel Sorauren (diaro de noticias)
Olentzero joan zaigu
mendira lanera
intentzioarekin
ikatz egitera.
Aditu duenian
Jesus jaio dela
lasterka etorri da
berri ona ematera.
Horra! Horra!
Gure Olentzero!
Pipa hortzetan duela
eserita dago
kapoiak ere baditu
arraultzatxuakin
bihar meriendatzeko
botila ardoakin.
Inolaz ezin dugu
Olentzero ase
bakarrik jan dizkigu
hamar txerri gazte.
Saiheski ta solomo
makina bat este
Jesus jaio da eta
alaitu zaitezte.
Horra! Horra!...
Uno de los periodos del año más cargado de pequeñas tradiciones y costumbres ha sido el de Navidad. Grandes y chicos han sido los protagonistas de cuestaciones, comedias, dichos, creencias y otros variados festejos para acortar los días fríos del invierno en una sociedad en la que el tiempo no contaba y, a falta de tecnologías sofisticadas, había que entretenerse dando rienda suelta al ingenio.
Vamos a centrar este breve recorrido en el ciclo festivo navideño de los más pequeños.
De diciembre a enero se celebraban cuestaciones que venían a romper la monotonía de los días de escuela y tenían el aliciente de la merendola con lo recaudado. La primera cuestación, la del "obispillo" San Nicolás (6 de diciembre), se ha mantenido hasta nuestros días en Lanz, Garinoain, Uztarroz, Urzainqui y en Muruzabal (muy semejante al San
Gregorio, 12 de marzo, del Valle de Erro). Vamos a contarla tal y como la vivimos en esta última localidad de Muruzabal, en 1978.
De la sacristía de la Iglesia salieron "San Nicolás" y sus acólitos, rodeados de una nube de chiquillos. Casas y cuadras fueron rociadas con solemnidad con el agua bendita que llevaban en el acetre, a la vez que cantaban:
"San Nicolás coronado/ arzobispo muy honrado/si no nos dan, no nos den/ aquí no nos detendrán/ porque somos escolanos,/ del santo San Nicolás.
Bendita el agua traemos y venimos a rezar, / y al mismo tiempo pedimos,/ lo que ustedes nos quieran dar,/ y si de agrado nos dan,/ el Santo bendecirá./
Aleluya, aleluya, celebremos todo el día,/ y en honra a San Nicolás,/ la meriendica caerá."
Otras versiones recogidas de personas mayores decían:
"...Aleluya, aleluya, celebremos todo el día,/ si no nos dan, no nos den,/ las gallinas camparán,/ porque somos escolanos del señor San Nicolás".
Y en otra: "...la tripa llena tendrán,/ cuanto más recogerán,/bendita sea esta casa,/ si colma nuestro afán...".
Por toda la geografía de Navarra estaba extendida la costumbre de que toda la chiquillería se echase a la calle el día de Nochebuena, cantando villancicos con acompañamiento de panderetas, castañuelas, zambombas, tanto en la Montaña como en la Zona Media y Ribera. No faltaban quienes se disfrazaban de San José y de la Virgen para dar mas fuerza a la petición de aguinaldo. En Ochagavía, se recuerdan algunas de las estrofas que cantaban:
"Verbum caro factum est / Maria beti Bergini / Verbum caro factum est / Maria Berginian ganik".
En Yerri y Guesálaz en el "koskari" pedían:
"Una limosnica por Santas Pascuas".
En Cintruénigo pedían la colación de puerta en puerta entonando:
"A la señora XX le venimos a cantar,(bis)
/ que nos dé la colación que ha llegao la Navidad (bis)/
zambomba, zambomba, carrizo, carrizo/
los hombres de campo no comen churrizo.
/Señora XX, cara de clavel,
/baje Ud. a la puerta, que la quiero ver./
La zambomba tiene un diente y no puede comer pan,
zurrón, zurrón, zurrón/(bis),
sólo castañas y nueces y turrón y mazapán (bis)/
zurrón, zurrón, zurrón".
También navideño, y propio de los chicos de 13-14 años de la Aézkoa, era el "Eguberri". Esta tradición, a punto de desaparecer, ha sido recuperada con vigor por chicos y mozos.
En Orbaiceta comenzaba por la mañana, recorriendo las casas de la Fábrica y por la tarde bajaban al pueblo. Delante del grupo iba el "zorrozaina" que llevaba el saco,
monedero, pañuelo al cuello y un palo con dibujos y cintas a la altura de la mano que le servía para poner orden. Al terminar entregaba el palo al zorrozaina del año siguiente en cuya casa se reunirán para ensayar el próximo Eguberri. La versión recuperada por Carmen Munárriz de su abuelo, que pese a no ser hijo de vecino le tocó ser zorrozaina en su infancia, empezaba así:
"Gaur dun gaba gabona/ sortu (gabe ta ) jaun ona/ eguberri eguberri/ gau dela eguberria/ guzien jauna sortu gabe/ ta badegun alegeria/ teriden du(u), teriden du(u)/ guzien jauna Belenen./ Gazen guziok Belerena /jaunaren adoratzera /oferendurik ere emanko du(u)/ portale Belenengora/ bat orrek urra, bertze orrek mirra/ Belenak insensatzera/ nolanei beitzen jaun andi bat/ liberas pahazalea. ..." .
En el otro extremo de Navarra, en las comarcas de las cuencas del Bidasoa y el Arakil, esta la cuna de Olentzero, uno de los mas populares personajes navideños. Olentzero (Olentzaro, Onentzaro, Onontzaro...) es unas veces pastor, otras carbonero borrachín. En Larraun, dice Julio Caro
que tenía aspecto siniestro y lo colgaban de las cocinas junto a la chimenea con una hoz. En Leiza, según Dolores Baleztena, lo colgaban a modo de tótem protector en balcones y ventanas, costumbre que también se recuerda en Arakil. En la comarca del Bidasoa lo paseaban los niños, sentado en una silla, mientras pedían el aguinaldo. En Goizueta se cantaba:
"Olentzaro,/Buru aundia,/ entendimiento gabia,/ bart
arratsian/ eran omen du/ bost arruako zagia./ ¡Ay urde tripa aundia!/ Orra, orra, gure Olentzero/ pipa artzen duela/ exerita dago/ Arrautzatxuakin/ biar berendatzeko/ zato arduakin/ Jayo da, jayo da/ Jaungoikuaren semia,/ jayo da, jayo da/ gure pozgarria./ Belengo portalian/ gabaren erdian,/ jayo da gure Jesus/ estalpe batian/ Jayo da, Jayo da,etc".
("Olentzero, cabezudo sin inteligencia, dicen que anoche bebió de un odre de cinco arrobas. ¡Ah puerco barrigudo! He ahí, he ahí nuestro Olentzero empuñado su pipa y sentado. Espera merendar mañana con una bota de vino./ ¡Ha nacido, ha nacido el Hijo de Dios! ¡Ha nacido el motivo de nuestro gozo! En el portal de Belén, en medio de la noche ha nacido Jesús, en un pesebre").
Su fama ha traspasado hoy el marco en que nació y llega como embajador de la Buena Nueva hasta la capital, Iruña.
Dentro del ciclo de cuestaciones navideñas era muy "sonada" la cencerrada de la víspera de Reyes. En esa noche mágica, los niños recorrían todo el perímetro del pueblo armados de cualquier objeto que pudiera meter ruido: cacerolas viejas, botes de conserva, botellas, tapas de perolas... Aunque los antropólogos encuentren otras explicaciones, el objeto de las pequeñas huestes era "llamar la atención de los Reyes Magos para que dejaran regalos y no pasasen de largo".
Este es un pequeño botón de muestra en torno a la Navidad en Navarra.
M. Amor Begiristain.
Facultad de Filosofía y Letras.
Universidad de Navarra.
